Bolivia y Brasil consolidaron una nueva alianza de cooperación en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, tras la firma de 31 compromisos conjuntos alcanzados durante la XIII Comisión Mixta sobre Drogas y Temas Conexos, desarrollada en Santa Cruz de la Sierra.

El encuentro reunió a autoridades antidrogas, representantes diplomáticos y fuerzas de seguridad de ambos países, en medio de la preocupación regional por el avance de organizaciones criminales como el Primer Comando da Capital (PCC), el Comando Vermelho y las redes vinculadas al narcotraficante uruguayo Sebastián Marset.

El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, informó que los acuerdos incluyen mecanismos de coordinación, responsables operativos y evaluaciones semestrales para reforzar la lucha contra las estructuras criminales que operan en la región.

Según explicó la autoridad, uno de los principales objetivos es fortalecer el intercambio de inteligencia y las operaciones conjuntas en la extensa frontera entre Bolivia y Brasil, que supera los 3.400 kilómetros.

Justiniano señaló que ambos gobiernos coincidieron en que el narcotráfico y el crimen organizado no pueden ser enfrentados de manera aislada, debido a que las organizaciones criminales utilizan rutas terrestres, aéreas y financieras que atraviesan varios países.

Uno de los puntos centrales del acuerdo fue el combate al lavado de activos y a las estructuras económicas que sostienen a las mafias vinculadas al tráfico de drogas.

Las autoridades acordaron intercambiar información sobre movimientos financieros sospechosos, empresas fachada, testaferros y operaciones relacionadas con criptomonedas, utilizadas por organizaciones criminales para ocultar dinero ilícito.

Además, Bolivia y Brasil iniciaron coordinación técnica para reforzar el control de rutas aéreas clandestinas utilizadas para transportar cocaína hacia territorio brasileño.

De acuerdo con Justiniano, parte de estos vuelos ilegales realizan escalas en regiones del Beni y el trópico de Cochabamba antes de cruzar la frontera.

Otro de los acuerdos alcanzados contempla cooperación técnica en tareas de monitoreo y control de cultivos ilegales, además de intercambio de información relacionada con la erradicación de coca excedentaria.

La autoridad destacó que este tipo de cooperación bilateral no se había abordado anteriormente de manera formal y aseguró que permitirá fortalecer el trabajo preventivo y operativo.

Durante la reunión también se analizaron los recientes hechos de violencia registrados en Bolivia y Brasil, relacionados con disputas territoriales entre organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico.

Justiniano afirmó que la captura de Sebastián Marset representa solo una parte de las investigaciones y aseguró que el trabajo continuará enfocado en desarticular toda la estructura financiera y logística de estas redes criminales.

Asimismo, resaltó que Bolivia retomó su participación en mecanismos regionales de cooperación antidroga después de varios años de ausencia, fortaleciendo el intercambio de información con organismos internacionales y países vecinos.

La XIII Comisión Mixta concluyó este miércoles con el compromiso de ambos gobiernos de reforzar controles fronterizos, mejorar el intercambio de inteligencia y ejecutar operativos conjuntos para combatir el narcotráfico y el crimen organizado transnacional en Sudamérica.

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