La autopsia médico-legal confirmó que la bebé de 10 días de nacida, hallada enterrada en un terreno baldío de la avenida G-77 más China, murió tras ser envenenada con una sustancia inyectable, mientras que la Fiscalía sostiene que el crimen fue planificado por sus propios padres con la participación de un familiar.
La fiscal del caso, Rose María Barrientos, informó que los elementos recolectados durante la investigación demuestran que la recién nacida recibió un medicamento anestésico que le provocó la muerte antes de ser enterrada en un lote baldío.
Según la investigación, el crimen habría sido planificado desde el nacimiento de la menor y ejecutado por ambos progenitores con la colaboración del hermano del padre, quien también fue aprehendido. Los tres fueron imputados por infanticidio, delito que contempla una pena de hasta 30 años de cárcel sin derecho a indulto, y la Fiscalía solicitará su detención preventiva.
Las pesquisas comenzaron luego de que la tía materna denunciara la desaparición de la bebé. Durante las investigaciones, el padre condujo a los efectivos policiales y fiscales hasta el lugar donde estaba enterrado el cuerpo.
De acuerdo con la Fiscalía, durante sus declaraciones los padres manifestaron que la existencia de la niña representaba un impedimento para sus proyectos personales, ya que consideraban que era un obstáculo para estudiar, trabajar y progresar.
La fiscal también reveló que ninguno de los implicados mostró señales de arrepentimiento durante las investigaciones. Mientras el padre optó por guardar silencio, fue quien finalmente indicó el sitio donde habían ocultado el cuerpo de la recién nacida.
Como parte de las diligencias, el Ministerio Público secuestró cuatro teléfonos celulares y Bs 3.510 en efectivo, que serán sometidos a pericias para determinar si guardan relación con el crimen.
Con este hecho, Bolivia registra 17 casos de infanticidio en lo que va de 2026, de los cuales cinco corresponden al departamento de Santa Cruz, según datos de la Fiscalía General del Estado.
