El chikunguña continúa golpeando con fuerza a los barrios periféricos. Róger Iraipi, de 55 años, lleva dos semanas postrado en cama debido a los severos síntomas de esta enfermedad incapacitante: fiebre persistente, intensos dolores musculares y articulares, vómitos y diarrea.
El afectado relata que el dolor es tan fuerte que apenas puede mover las manos o levantarse de la cama, lo que le impide trabajar como albañil y generar ingresos. Sin recursos para acudir a un centro de salud, se automedica con ibuprofeno y remedios caseros, mientras convive con la presencia constante de mosquitos en su vivienda precaria.
Vecinos del barrio Oriental, en la zona del cuarto anillo y canal Isuto, alertan que existen más casos de los reportados oficialmente y exigen a las autoridades sanitarias el envío urgente de brigadas médicas y medicamentos para frenar el avance del brote.
