La justicia instaló este viernes la audiencia de medidas cautelares contra tres presuntos integrantes de una red dedicada al reclutamiento de ciudadanos bolivianos para enviarlos a la guerra entre Rusia y Ucrania. La Fiscalía solicitó su detención preventiva, al considerar que existen elementos que los vinculan con el delito de trata de personas con fines de reclutamiento para conflictos bélicos.
Los procesados, identificados como dos hermanos y un exyerno del principal investigado, Amador A. M., fueron trasladados bajo custodia policial hasta el Palacio de Justicia, donde comparecen ante un juez cautelar. El principal sospechoso permanece prófugo.
El fiscal del caso, Mijail Cavero, informó que la imputación formal ya fue presentada y aseguró que el Ministerio Público cuenta con declaraciones de víctimas, familiares y diversos elementos recolectados durante los allanamientos para sustentar el pedido de encarcelamiento.
Según la investigación, los imputados formarían parte de una estructura que captaba bolivianos mediante ofertas de trabajo difundidas por redes sociales y posteriormente los trasladaba hasta Rusia, donde presuntamente eran incorporados al conflicto bélico.
Durante los operativos, la Fiscalía secuestró pasaportes, documentos y otros objetos considerados de interés para la investigación, aunque evitó brindar mayores detalles debido a la reserva del caso.
Respecto al principal investigado, Cavero confirmó que continúa en la clandestinidad y afirmó que la Policía mantiene activos los operativos para lograr su captura.
Por su parte, el abogado defensor Ronny Éguez negó que sus clientes tengan participación en los hechos y aseguró que el único vínculo con el caso es el parentesco con Amador A. M.
La defensa sostuvo que los tres imputados trabajan como taxistas, desconocían el contenido de los documentos encontrados durante el allanamiento y solicitará que recuperen su libertad durante la audiencia.
La investigación comenzó tras las denuncias de familiares que aseguran que al menos 16 bolivianos fueron reclutados con falsas promesas de empleo y altos salarios para viajar a Rusia, donde presuntamente terminaron siendo enviados al frente de combate. Mientras tanto, las familias continúan esperando información oficial sobre el paradero de sus seres queridos.
