Angélica Saraiva de Sá, alias “Angeliquinha”, fue capturada en una clínica de Santa Cruz de la Sierra, donde acudió para realizarse curaciones tras someterse a intervenciones estéticas.
La brasileña, de 34 años, era buscada en su país y tenía seis órdenes de captura vigentes. Según autoridades brasileñas, fue sentenciada a más de 260 años de prisión por delitos relacionados con narcotráfico, crimen organizado, extorsión, homicidios y lavado de dinero. Había escapado en agosto de 2025 de una cárcel de Cuiabá junto a otra reclusa.
Las investigaciones señalan que “Angeliquinha” habría liderado una estructura criminal vinculada al Comando Vermelho en Mato Grosso y un clan familiar que habría movilizado más de 20 millones de reales en aproximadamente un año y siete meses. La Policía Civil brasileña investigó a familiares por presuntamente ayudar a mover y ocultar dinero de origen ilícito.

También fue vinculada al asesinato de cuatro trabajadores en 2022, quienes habrían sido retenidos bajo sospecha de pertenecer al PCC. Tras su captura en Bolivia, autoridades de ambos países coordinan su expulsión hacia Brasil.
