En su homilía, Leigue cuestionó los insultos, la desconfianza y el orgullo como factores que dificultan los acuerdos. También pidió a las autoridades dar ejemplo de reconciliación y asumir sus equivocaciones cuando corresponda.

El arzobispo extendió el llamado al ámbito nacional y sostuvo que, ante los problemas del país, es necesario unir esfuerzos en lugar de profundizar las diferencias. “Sigamos buscando lo que nos une, dejando de lado aquello que nos separa”, expresó.

Leigue también destacó la importancia de la participación colectiva y advirtió que el desarrollo del departamento no puede depender de una sola persona o grupo. Su mensaje estuvo centrado en recuperar la convivencia y fortalecer la cooperación entre los distintos sectores de Santa Cruz.