Los cuerpos de Carlos Fernando Moyano Aguirre (65) y Julio César Sardán Villarroel (43), pilotos fallecidos en el reciente accidente aéreo, ya fueron trasladados desde la morgue de La Pampa de la Isla hasta un salón velatorio ubicado en inmediaciones del segundo anillo y la avenida Canal Cotoca, en Santa Cruz de la Sierra.

En el lugar, familiares y allegados ultiman detalles para recibir a quienes acudirán a dar el último adiós a los tripulantes, cuya muerte ha generado consternación en el sector aeronáutico y en la población. También se prevé la presencia de autoridades y representantes institucionales.

Ambos pilotos se encontraban a bordo de la aeronave que despegó la mañana del lunes 13 de abril desde La Paz con destino a Santa Cruz. Según los reportes preliminares, la nave perdió contacto con la torre de control aproximadamente 16 minutos después del despegue. Posteriormente, fue detectada realizando maniobras en órbitas sobre el norte de Cochabamba, antes de desaparecer de los radares cerca de las 11:00.

Carlos Fernando Moyano Aguirre contaba con una trayectoria de alrededor de 45 años en la aviación. Poseía licencia de piloto de transporte de línea aérea, el nivel más alto en la aviación civil, además de certificación de competencia lingüística nivel cinco. Era ampliamente reconocido por su experiencia en rutas nacionales y su capacidad operativa en diversas condiciones geográficas.

Por su parte, Julio César Sardán Villarroel tenía 18 años de experiencia como piloto y contaba también con licencia de transporte de línea aérea, además de piloto comercial. Su certificación incluía competencia lingüística nivel cuatro, sin restricciones en su habilitación, lo que lo posicionaba como un profesional activo y consolidado en el sector.

El capitán Christian Lemcke informó que, de acuerdo con el análisis preliminar, una posible falla de presurización podría haber sido determinante en el desenlace del accidente. Esta situación habría provocado la pérdida de conciencia de los pilotos en cabina.

“Son profesionales de carrera intachable, altamente reconocidos. Esto apunta a un hecho fortuito”, señaló Lemcke, destacando la trayectoria y el perfil técnico de ambos tripulantes.

Las investigaciones continúan en curso para esclarecer las causas exactas del siniestro, mientras familiares, colegas y autoridades se preparan para rendir homenaje a los pilotos fallecidos.

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