El Gobierno de Bolivia, mediante declaraciones del canciller Fernando Aramayo, expresó su respeto a la decisión adoptada por la administración del presidente José Antonio Kast de implementar medidas de control en su frontera norte, orientadas a frenar la migración irregular y combatir el crimen.
La autoridad boliviana señaló que estas acciones forman parte del ejercicio soberano de Chile y que no representan una vulneración al Tratado de 1904, ya que se ejecutan dentro de su propio territorio. En ese sentido, enfatizó que Bolivia también exige respeto a sus decisiones internas.
Las medidas impulsadas por el Gobierno chileno forman parte del denominado “Plan Escudo Fronterizo”, el cual contempla la construcción de barreras físicas, zanjas y el incremento del control militar en zonas limítrofes con Bolivia y Perú, como estrategia para contener el flujo migratorio irregular.
Pese a este endurecimiento en la política fronteriza chilena, Aramayo aseguró que se mantiene un canal de diálogo abierto entre ambos países. Incluso, adelantó que se prevé la instalación de una mesa de trabajo bilateral para retomar temas pendientes y fortalecer la cooperación.
Asimismo, el canciller hizo referencia a problemáticas compartidas, como el tránsito de vehículos robados desde Chile hacia Bolivia, advirtiendo que este tipo de delitos representa un riesgo para ambos países y requiere coordinación conjunta.
Cabe recordar que Bolivia y Chile no mantienen relaciones diplomáticas a nivel de embajadores desde 1962, aunque continúan sosteniendo vínculos consulares. En ese contexto, el Gobierno boliviano reiteró su intención de avanzar en una agenda bilateral centrada en temas económicos y comerciales, sin dejar de lado la histórica demanda marítima.
