La investigación sobre el hallazgo de dos hombres decapitados en Yapacaní dio un giro este sábado, luego de que la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) informara que ambas víctimas tenían antecedentes penales y ahora son investigadas por su presunta participación en el secuestro y asesinato de un dirigente registrado hace poco más de un mes en la provincia Ichilo.
El director departamental de la Felcc, Jhonny Coca, explicó que el cruce de información policial permitió establecer que Matías Andy Tapia Esteves (22) y Bismar Ademar Gámez Vaca (25) registraban antecedentes por robo de vehículos. Incluso, uno de ellos cumplió detención en un penal de Cochabamba durante 2025 por ese delito y recuperó su libertad en abril de este año.
La autoridad señaló que las investigaciones también apuntan a que ambos habrían participado en el secuestro y posterior asesinato del dirigente Édgar P. S., ocurrido el pasado 11 de junio en la comunidad de San Germán.
Según la Policía, esa hipótesis surge a partir de los antecedentes recopilados durante la investigación y de la información obtenida de familiares y personas cercanas a las víctimas.
El caso del dirigente continúa abierto. De acuerdo con las pesquisas, la víctima fue interceptada por un grupo de hombres armados y encapuchados, privada de libertad y, dos días después, encontrada sin vida en un camino cercano al Parque Nacional Amboró con múltiples impactos de bala.
Aunque surgieron versiones que relacionan ambos hechos con organizaciones dedicadas al narcotráfico, Coca indicó que todavía no existen elementos suficientes para confirmar esa línea investigativa, por lo que todas las hipótesis permanecen abiertas.
Los cuerpos de Tapia y Gámez fueron encontrados en la comunidad Central San Salvador, en Yapacaní, con las manos atadas y la cabeza separada del cuerpo.
Las autopsias establecieron que ambos murieron por shock hemorrágico provocado por múltiples heridas de arma blanca, además de presentar fracturas, lesiones compatibles con tortura y signos de inmovilización antes de ser asesinados.
Uno de los principales elementos que analiza la Fiscalía es una hoja encontrada junto a los cadáveres con el mensaje: «Para todo secuestrador, va a acabar así», evidencia que fortalece la hipótesis de que el doble crimen habría sido una represalia vinculada a hechos delictivos.
Mientras continúan las pericias, el Ministerio Público mantiene abierta la investigación por el delito de asesinato y busca establecer si detrás del doble homicidio existe una organización criminal que opera en el norte integrado de Santa Cruz o si se trató de un ajuste de cuentas relacionado con el crimen del dirigente de San Germán.
