La transitabilidad hacia los valles cruceños continúa en una situación crítica. Mientras la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) ejecuta trabajos en cinco frentes para rehabilitar la vía principal, decenas de comunidades rurales permanecen aisladas y denuncian falta de atención oportuna por parte de autoridades departamentales.

Las labores se concentran principalmente en el tramo estratégico entre La Angostura y Samaipata, donde se desplegó maquinaria pesada y personal técnico tras una coordinación realizada el pasado 1 de abril. El objetivo es restablecer la circulación en una carretera clave para el transporte de pasajeros y el abastecimiento de productos hacia y desde los valles.

Sin embargo, las constantes lluvias continúan deteriorando la plataforma, generando derrumbes, lodo y tramos inestables que obligan a los transportistas a circular con extrema precaución, manteniendo el riesgo latente de interrupciones totales.

El panorama más delicado se vive en el municipio de Postrervalle, en la provincia Vallegrande, donde varias comunidades cercanas a Mosqueras llevan semanas incomunicadas. Los pobladores advierten dificultades para acceder a alimentos, atención médica y otros servicios básicos, en zonas donde los caminos de tierra son la única conexión.

A esta situación se suma la limitada capacidad operativa del Servicio Departamental de Caminos (Sedcam), responsable del mantenimiento de rutas secundarias. La falta de combustible, repuestos y maquinaria reduce su margen de acción, profundizando el aislamiento en sectores alejados.

El escenario deja en evidencia una brecha crítica: mientras se interviene la red troncal, los caminos rurales siguen relegados, afectando directamente a las poblaciones más vulnerables. Las comunidades exigen respuestas urgentes para restablecer la conexión y evitar que la emergencia se agrave.

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