La Chiquitania se prepara para enfrentar la temporada de incendios con 450 soldados capacitados como bomberos forestales, desplegados desde San Ignacio de Velasco bajo el plan “Sunuye Tiroe Chiñone”, que significa Tierra sin fuego.

El Batallón de Bomberos Forestales cuenta con drones de monitoreo, 10 camionetas 4×4, equipos de comunicación, cocinas móviles y herramientas especializadas para ingresar incluso a zonas donde no existen caminos.

Su área de acción comprende más de 20,4 millones de hectáreas de bosque seco chiquitano, distribuidas en 14 municipios y decenas de comunidades.

Pero la batalla no estará solo en manos de los militares. La Alcaldía de San Ignacio trabaja en la capacitación de brigadas comunales, que tendrán la tarea de detectar y alertar rápidamente sobre cualquier foco de incendio.

El problema es que los recursos todavía son insuficientes. El municipio no cuenta con un presupuesto específico para emergencias y calcula que necesita cerca de Bs 600.000 para un fondo de emergencia y Bs 1,6 millones para afrontar la temporada de fuego.

Mientras soldados y comunarios se preparan para apagar las llamas, también persiste la preocupación por lugares considerados “bombas de tiempo”, como un enorme depósito de llantas y residuos ubicado detrás de la terminal de San Ignacio.

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