Los restos del subteniente Yerson Salazar Aliendres, asesinado durante una emboscada en el municipio de San Matías, son velados desde la noche del domingo en el barrio Tajibo Sur, en la ciudad de Santa Cruz, donde familiares, amigos y compañeros de la Policía le dan el último adiós mientras exigen que el crimen sea esclarecido y los responsables sean capturados.
El féretro llegó cubierto con la bandera boliviana, acompañado por el gorro institucional del oficial y una fotografía que recuerda al joven policía de 27 años, quien llevaba aproximadamente un año y medio de servicio en la institución.
Su hermana, Delia Salazar, expresó el dolor de la familia y pidió que las investigaciones avancen hasta identificar a los autores del crimen.
«Era muy joven, recién estaba empezando su vida. No era la manera en la que mi hermano debía morir. Solo pedimos justicia y que este caso no quede impune», manifestó.
El subteniente integraba una comisión policial que se desplazó hasta Ascensión de la Frontera para investigar un cuádruple asesinato ocurrido un día antes en una estancia de San Matías. Durante esa misión, la camioneta en la que viajaba junto a otros efectivos fue interceptada por un grupo armado que abrió fuego contra el vehículo.
Como resultado del ataque, Salazar perdió la vida en el lugar, mientras que los otros policías lograron escapar. Los atacantes se llevaron el cuerpo del oficial y, antes de huir, incendiaron la camioneta policial.
Tras 48 horas de búsqueda, el cadáver fue encontrado semienterrado y parcialmente calcinado en las cercanías de una pista clandestina utilizada presuntamente por los sicarios para abandonar la zona.
La Policía aún espera el informe oficial del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) para establecer con precisión las causas de la muerte, mientras continúan los operativos en San Matías para localizar a los responsables.
Este lunes está previsto que los restos del subteniente sean trasladados al Comando Departamental de la Policía de Santa Cruz, donde recibirá un homenaje póstumo por parte de la institución. Posteriormente será sepultado en el cementerio Las Misiones.
El asesinato de Salazar ocurrió en medio de una escalada de violencia en la región fronteriza de San Matías, donde en los últimos días se registraron varios hechos de sangre, entre ellos el asesinato de cuatro personas en una estancia y otros ataques atribuidos a organizaciones criminales que operan en la frontera entre Bolivia y Brasil.
