Luego de más de cuatro horas de negociación, autoridades departamentales y dirigentes de San Julián alcanzaron un acuerdo que permitió levantar el bloqueo instalado por 38 días en una de las rutas más importantes para la producción del norte cruceño.

La medida fue suspendida tras la firma de un acta de 19 puntos entre la Gobernación de Santa Cruz y representantes de la Central Norte, en un proceso de diálogo que contó con la participación de instituciones como la Policía, la ABC y YPFB.

El gobernador Juan Pablo Velasco destacó que el acuerdo permitió evitar una escalada de violencia y una eventual intervención policial y militar en el marco del estado de excepción vigente.

“Hemos conseguido algo muy importante. Hemos evitado que haya confrontación entre bolivianos”, señaló la autoridad al término de la reunión, subrayando que el objetivo fue alcanzar una solución pacífica al conflicto.

El acuerdo contempla compromisos de desarrollo para la región, entre ellos la ejecución de la brecha caminera hacia Casarabe y la implementación de proyectos de agua potable en comunidades rurales.

Tras la firma del documento, maquinaria pesada ingresó al sector para retirar los obstáculos colocados sobre la vía durante las jornadas de protesta, habilitando nuevamente el tránsito vehicular.

El comandante departamental de la Policía en Santa Cruz, David Gómez, confirmó que la carretera quedó expedita y que los vehículos que permanecían varados comenzaron a circular con normalidad.

Asimismo, informó que la Policía retornará de forma permanente al municipio de San Julián, con un primer contingente de 20 efectivos, que será reforzado en los próximos días para fortalecer las tareas de seguridad ciudadana.

“La Policía vuelve a cumplir sus funciones en San Julián y permanecerá en el municipio de manera permanente”, afirmó Gómez.

Con la reapertura de esta ruta estratégica, Santa Cruz prácticamente queda sin bloqueos activos, a excepción de una movilización en el sector de Cerro Grande, en la provincia Guarayos.

El levantamiento del bloqueo representa un alivio para el transporte, el comercio y la producción, que durante semanas enfrentaron dificultades en la circulación de mercancías, alimentos y combustibles.

El acuerdo en San Julián se convierte así en un punto clave dentro del proceso de desescalada del conflicto social, marcando el cierre de uno de los bloqueos más prolongados del departamento.

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