El Gobierno de Rodrigo Paz apuesta por utilizar las refinerías bolivianas para procesar petróleo crudo importado y reducir la dependencia de la compra de combustibles terminados en el exterior. El nuevo esquema contempla que los derivados obtenidos sean comercializados sin subvención estatal.
“Prefiero invertir en refinación que en subvención”, afirmó Paz durante la presentación de la nueva etapa de las refinerías, al cuestionar el costo que representa para el Estado mantener el subsidio a los carburantes.
La medida está respaldada por el Decreto Supremo 5701, que autoriza de manera excepcional a las refinerías Guillermo Elder Bell, de Santa Cruz, y Gualberto Villarroel, de Cochabamba, a importar petróleo, procesarlo y comercializar directamente los productos obtenidos en el mercado interno.
Según datos difundidos por el Ministerio de Hidrocarburos, ambas plantas tienen una capacidad conjunta de diseño de 63.750 barriles por día, pero entre enero y julio de 2026 procesaron en promedio 24.067 barriles diarios, debido principalmente a la menor disponibilidad de crudo nacional.
El presidente de YPFB, Sebastián Daroca, informó que la estatal entregará inicialmente a YPFB Refinación un lote de 1 millón de barriles de crudo importado, con el objetivo de elevar el procesamiento a un ritmo de entre 5.000 y 7.000 barriles por día. Posteriormente, las propias refinerías podrán gestionar la importación de materia prima.
El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, sostuvo que importar crudo para procesarlo en el país constituye una medida de emergencia, mientras que la solución estructural pasa por recuperar la producción petrolera nacional. El Gobierno también prepara una nueva ley de hidrocarburos para atraer inversiones y aumentar la producción.
El nuevo esquema, sin embargo, no significa por sí mismo que la subvención a todos los combustibles haya sido eliminada. El Gobierno ha hablado de tomar decisiones adicionales frente a los precios internacionales, pero no ha anunciado un nuevo precio general para la gasolina y el diésel subvencionados.
La apuesta oficial es aprovechar la infraestructura existente, aumentar la producción de combustibles dentro del país y disminuir la compra de productos refinados en el exterior. Según el Gobierno, las refinerías podrían pasar de cubrir una menor proporción del consumo interno a incrementar su participación en la oferta nacional.
