El robo de una bicicleta dejó sin su principal fuente de ingresos a María Magdalena, una madre de dos hijos que utilizaba ese medio de transporte para realizar la venta y reparto de pan en distintos sectores de la ciudad.
La mujer había adquirido el vehículo tras varios meses de trabajo como lavandera y realizando labores de limpieza. Con el dinero ahorrado logró iniciar un pequeño emprendimiento que le permitía generar recursos para cubrir las necesidades básicas de su familia.
Según relató, el robo ocurrió mientras descansaba en su vivienda. Al despertar, constató que la bicicleta ya no se encontraba en el lugar donde la había dejado, situación que le impidió continuar con la distribución de pan prevista para esa jornada.
María vive junto a sus hijos, de 8 años y un año y ocho meses, en una vivienda alquilada construida con materiales precarios. De acuerdo con su testimonio, la bicicleta representaba su principal herramienta de trabajo y el medio que le permitía obtener ingresos diarios para sostener a su familia.
Tras la pérdida del vehículo, la mujer busca alternativas para retomar sus actividades económicas y continuar generando recursos para el cuidado de sus hijos, mientras mantiene la esperanza de recuperar la bicicleta o acceder a algún tipo de apoyo que le permita reactivar su emprendimiento.
