En medio del creciente clima de conflictividad que afecta a Bolivia, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Rómer Saucedo, pidió públicamente al presidente Rodrigo Paz Pereira asumir una estrategia de diálogo inmediato para frenar la escalada de protestas y bloqueos que mantienen cercadas varias rutas del país, principalmente en el departamento de La Paz.
Desde El Salvador, donde participa en un encuentro internacional sobre lucha contra el crimen organizado, Saucedo lanzó un mensaje directo al jefe de Estado y le recomendó priorizar la pacificación nacional mediante acuerdos con los sectores movilizados.
“Presidente, usted necesita sentarse a agotar el diálogo con cada uno de esos sectores, escuchar sus demandas y asumir compromisos reales”, manifestó la máxima autoridad judicial del país.
El titular del TSJ advirtió que el escenario social se torna cada vez más delicado debido a las movilizaciones impulsadas por la Central Obrera Boliviana (COB), organizaciones campesinas y otros sectores que exigen soluciones económicas, abastecimiento de combustible, incremento salarial y la atención de distintas demandas regionales.
Saucedo incluso planteó que representantes de la Iglesia Católica y de iglesias evangélicas puedan actuar como mediadores para facilitar acercamientos entre el Gobierno y los sectores movilizados, buscando reducir la tensión antes de que el conflicto se agrave aún más.
“Creemos en la institucionalidad y en la defensa de la democracia, pero eso implica escuchar a todos los sectores y generar consensos”, sostuvo.
Mientras tanto, los bloqueos continúan afectando la transitabilidad en rutas estratégicas del occidente del país, generando desabastecimiento, incremento de precios y perjuicios económicos para transportistas, comerciantes y viajeros.
El pedido de diálogo también fue respaldado por otras figuras políticas. El expresidente Carlos Mesa cuestionó que Bolivia continúe enfrentando conflictos recurrentes en carreteras y calles, señalando que el país vive desde hace décadas bajo presión de grupos que recurren a medidas de fuerza para imponer demandas.
La crisis social se mantiene en ascenso mientras el Gobierno desarrolla reuniones con autoridades regionales y dirigentes sociales para intentar contener las protestas y evitar una paralización mayor del país.
