El sistema público de salud enfrenta uno de sus momentos más críticos tras un mes marcado por paros escalonados que redujeron la atención a apenas seis días efectivos. Este lunes, trabajadores, médicos y profesionales del sector iniciaron una nueva huelga de cinco días que se extenderá hasta el viernes.

Las medidas de presión, impulsadas por la Federación de Trabajadores de Salud y Fesirmes, responden a la falta de pago de salarios, que según denuncian, acumula hasta tres meses de retraso. A esto se suman reclamos por la falta de insumos, medicamentos y condiciones mínimas para la atención.

Durante las protestas, los hospitales suspenden la consulta externa y limitan sus servicios a emergencias y cirugías programadas, dejando a miles de pacientes sin acceso regular a atención médica.

El impacto se ha agravado semana tras semana. Entre paros, feriados y suspensiones, la atención ha sido intermitente: en la primera semana solo se trabajaron dos días, mientras que en las siguientes jornadas las huelgas se extendieron por varios días consecutivos, reduciendo drásticamente la operatividad del sistema.

La población es la más afectada. Pacientes con enfermedades crónicas, adultos mayores y familias con niños enfrentan largas esperas, falta de atención y un sistema saturado. Incluso se han registrado momentos de tensión, como el caso de un familiar que causó destrozos en un centro de salud ante la desesperación por la falta de atención médica.

Desde el sector salud responsabilizan a la Alcaldía por la crisis, mientras que el Gobierno Municipal argumenta que el problema se origina en el congelamiento de sus cuentas por un proceso judicial, lo que impide cumplir con obligaciones como el pago de salarios, bonos y servicios básicos.

El conflicto sigue sin solución inmediata, mientras la atención médica continúa paralizada y la incertidumbre crece entre la población.

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