El chikunguña continúa expandiéndose en el departamento de Santa Cruz con un impacto cada vez más preocupante. En los primeros cuatro meses del año, la enfermedad ya provocó 21 fallecimientos y acumuló más de 9.300 casos confirmados, según datos del Servicio Departamental de Salud (Sedes).
El incremento de víctimas ha sido acelerado. Hace apenas un mes se reportaban siete decesos, pero la cifra casi se triplicó tras la confirmación de nuevos casos por parte del comité científico. Actualmente, 26 pacientes permanecen internados y al menos seis están en unidades de terapia intensiva debido a la gravedad de su estado.
Las autoridades sanitarias advierten que, aunque muchos pacientes logran superar la fase aguda, el chikunguña puede generar complicaciones severas como daños neurológicos, problemas hepáticos y afecciones respiratorias. Además, deja secuelas prolongadas, principalmente dolores articulares que pueden durar meses o incluso años.
La capital cruceña concentra más de la mitad de los contagios, aunque existen zonas como Charagua donde la afectación es alta, pero muchos casos no son reportados formalmente porque los enfermos optan por recuperarse en sus hogares.
El Sedes recordó que tanto el chikunguña como el dengue son transmitidos por el mosquito Aedes aegypti, por lo que la principal medida de prevención es eliminar criaderos de agua estancada en domicilios. Se insiste en limpiar recipientes, llantas, turriles y cualquier objeto donde pueda acumularse agua.
Las autoridades también recomiendan acudir a centros de salud ante los primeros síntomas y evitar la automedicación, ya que una atención oportuna puede evitar complicaciones fatales.
En paralelo, el departamento enfrenta un repunte de influenza, que ya dejó 24 fallecidos. Pese a contar con más de 400.000 dosis disponibles, la cobertura de vacunación sigue siendo baja, lo que mantiene en alerta al sistema de salud.
